Práctica para fortalecer el sistema inmunológico

Del libro El poder del ahora: Un camino hacia la realización espiritual de Eckhart Tolle

 

La mayoría de las enfermedades entran cuando no estás presente en tu cuerpo. Cuanta más conciencia traes al cuerpo, más fuerte se vuelve el sistema inmunológico.

Al cuerpo le encanta la atención que tú le prestas. Es como si cada célula despertara y se alegrara. Es también una potente forma de autocuración.

No sólo tu sistema inmunológico físico se fortalece; tu sistema inmunológico psíquico también se refuerza enormemente. Este último te protege de los campos negativos mentales y emocionales de los demás, que son muy contagiosos.

Habitar el cuerpo te protege a ti por medio de elevar la frecuencia vibratoria de todo tu campo de energía, de modo que todo lo que vibra a una frecuencia más baja como el miedo, la ira, la depresión, etcétera, existe ahora en un nivel de realidad virtualmente diferente.

Ya no entra en tu campo de conciencia o si lo hace, no necesitas ofrecerle ninguna resistencia porque pasa derecho a través de ti.

Hay una meditación de autocuración simple, pero efectiva, que puedes hacer siempre que necesites elevar tu sistema inmunológico. Es particularmente efectiva si la usas cuando sientes los primeros síntomas de una enfermedad, pero también funciona con enfermedades que están ya arraigadas si la practicas frecuentemente con una concentración intensa.

También contrarrestará cualquier perturbación de tu campo de energía por alguna forma de negatividad. Sin embargo, no es un sustituto de la práctica diaria de estar en el Ser; de lo contrario, sus efectos serán sólo temporales.

 

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Aquí está:

1. Durante algunos minutos en el día, cierra los ojos, acuéstate sobre la espalda e “inunda” tu cuerpo con conciencia. Escoje diferentes partes del cuerpo para enfocar tu atención: las manos, los pies, los brazos, las piernas, el abdomen, el pecho, etcétera. Siente la energía vital en esas partes tan intensamente como puedas. Permanece con cada parte quince segundos más o menos.

2. Después, deja que tu atención corra por el cuerpo como una ola unas cuantas veces, desde los pies a la cabeza y en sentido contrario de nuevo. Esto no requiere más de un minuto.

3. Luego, siente el cuerpo interior (la presencia) en su totalidad, como un único campo de energía. Mantén esa sensación durante unos minutos. Mantente intensamente presente durante ese tiempo, presente en cada célula de tu cuerpo.

4. No te preocupes si la mente logra ocasionalmente arrastrar tu atención fuera del cuerpo y te pierdes en algún pensamiento. En cuanto notes que ha ocurrido esto, simplemente vuelve tu atención al cuerpo interior.

¡Practícalo todos los días!

samayana11

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